Durante muchos años, había escuchado historias sobre el buceo sin ningún interés, más allá que la anécdota momentánea, e incluso me habían ofrecido ofertas para realizar el curso básico de buceo, pero nunca me llamó mucho la atención…insensato.

Buceo: El inicio

Todo comenzó hace unos años, cuando el padre y el hermano de Irene realizaron el mismo curso y ella no pudo participar, debido a su corta edad. Por ello, el deseo de probar este nuevo deporte fue creciendo en su interior a lo largo de los años, hasta que se decidió a llevar a cabo uno de sus sueños y, de paso, arrastrar a alguien más con ella.

Los primeros ejercicios en la piscina fueron divertidos e interesantes; la sensación de estar bajo el agua durante tantísimo tiempo era algo diferente y, cuando menos, curioso. Te sumerges en un mundo de nuevas sensaciones, con una mezcla de miedo y entusiasmo. Como el primer día que cogiste un coche, necesitas pensar cada uno de tus movimientos, pero al fin y al cabo estás en una piscina, sin peces y sabiendo que la superficie está a dos metros por encima de ti. Pero, llegado el momento de la primera inmersión en mar abierto, la cosa cambiaba sustancialmente.

Buceo por primera vez en Tossa de Mar

Buceo por primera vez en Tossa de Mar

La primera inmersión

Como un niño desenvolviendo un regalo de cumpleaños, te metes al mar con ganas de saber lo que hay ahí debajo, pero no lo olvides, has de seguir meticulosamente los pasos indicados por el instructor. Aquí sí hay peces y en poco tiempo te quedas mucho más lejos de la superficie que nunca. Una vez logras pasar la excitación y la adrenalina del primer momento, comienzas a disfrutar realmente de lo que puede ofrecer el mundo submarino, del que tan poco conocemos. La respiración crea un sonido rítmico que se apodera del silencio imperante en el fondo del mar. Todos los movimientos que se realizan allá abajo parecen pasos de baile perfectamente estudiados, manteniendo el flujo de la corriente, al igual que practicantes de tai-chi. Los animales que lo habitan no se sienten amenazados por ti, puesto que no están acostumbrados a ver al ser humano y no te identifican como algo peligroso, por lo que puedes disfrutar de su compañía y de su hipnotizante bamboleo. Y todo esto, tan solo durante la primera inmersión; poco a poco te vas acostumbrando a los nuevos movimientos, estabilizas tu respiración y te sientes todavía más libre y confiado.

Buceo Tossa

Buceo en Tossa

 

Distintas primeras impresiones

Aunque mi experiencia fue asombrosa de principio a fin, algunos de vosotros podréis pensar: “jo, qué miedo”, puesto que no estáis tan acostumbrados al deporte o a tener que estar al tanto de muchos “pingajos colgados”, o quizás porque os imagináis que os vais a quedar sin aire…

De hecho, la experiencia de Irene, al principio, fue algo distinta a la mía, y desde mi perspectiva en la piscina, pude observar algo que me asustó ligeramente. Durante la primera inmersión, sientes el agua entrando por el neopreno, debes inflar el “jacket” al máximo y tu cuerpo flota como un corcho por el agua, notas el aire seco que entra ligeramente a presión en tus pulmones, el respirador parece un protector bucal de un boxeador…. Y todos estos elementos provocaron un momento de terror en la cara de Irene, claramente apreciable, como os digo, desde mi punto de vista, momento en el cual, el típico pensamiento de “¡a la porra con el curso y la nueva afición!” pasó por mi cabeza.

Pero ahí estaba el buen hacer de Pep, quien, con la calma y la tranquilidad de un profesional que sabe lo que hace, la tranquilizó y estuvo atento a explicar perfectamente todos los ejercicios. Creedme que a la siguiente inmersión, la primera en mar abierto, ya estaba mucho más calmada, y podía observarse, incluso a través de la máscara de bucear, el brillo en sus ojos que decía claramente:

 

“Es lo más parecido a volar que he probado.”

 

Buceo, un nuevo mundo por explorar

Descubriendo el mundo marino

 

En qué consiste el OWD

Nosotros hicimos el curso de Open Water Diver con los genios de Tossa sub, en el pueblo gerundense de Tossa de Mar. Un pueblo que ya de por sí merece ser visitado por su castillo, el único ejemplo de población medieval fortificada que existe en la costa catalana. Pero, una vez descubres la Tossa que se encuentra bajo la superficie, no puedes dejar de pensar en cuándo será la próxima vez que podrás disfrutar de este maravilloso lugar…

Antes de realizar este curso, puedes probar el buceo realizando un “bautizo”. En él realizarás una inmersión a poca profundidad y muy controlada para que te hagas una idea de qué va esto.

Una vez te decidas, deberás elegir con qué empresa quieres realizar el OWD. Existen dos empresas potentes: PADI y SSI, y ambas ofrecen diversos cursos de buceo (una vez metido en el mundillo querrás hacerte con todos, como si fueran pokémons) y te permiten bucear en cualquier parte del mundo. Aunque seguramente PADI es más conocido, nosotros lo hicimos con SSI y estamos encantados 🙂

Si te animas a hacer el curso, tendrás una parte teórica, a través de vídeos y textos, muy amena e interesante, en la que te explicarán las normas básicas del buceo. Después realizarás las prácticas en “campo abierto”, donde te explicarán una serie de técnicas necesarias para bucear y otras para abordar algunos casos de riesgo. Cuando conozcas estas técnicas, las pondrás en práctica en una inmersión de paseo, es decir, ya sin ejercicios como tal. Finalmente, solo te quedará pasar un pequeño examen de respuesta múltiple que, si has prestado atención y te has tomado en serio el curso, no te será nada difícil aprobar.

A partir de aquí, solo te queda una cosa que hacer: bucear, bucear y bucear. Verás que cuanto más cómodo estés bajo el agua, más desearás bucear. 

 

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