Entrenamientos con sentimiento

Sábado 8 de diciembre.

Siguiendo el plan para la cena de esta noche, me dispongo a salir a trotar un poco por el bosque, más que nada para hacer gana, nada importante.
Al llegar a la primera cuesta, veo a cientos de niños con sus padres jugando con los trineos, con los esquís y con los ¿”culotes”, palas de nieve? destrozando la cuestecita que tan bonita estaba hasta ayer.

Pero unos metros más adelante, con la nieve todavía recién caída, reflejando los últimos rayos dorados del sol que la hacen brillar como el más preciado de los diamantes, me sobrecogió una sensación de paz y bienestar……to WuaPha ko (perdón, he tenido un Wert).

Tras este chute de motivación me decidí por el recorrido largo, que hace un total de 10 km justos de puerta a puerta de mi casa y comenzó la aventura más pacificadora de la temporada.

Gente corriendo con palas de nieve, señores mayores pasando con esquís de fondo paseando, deportistas fortísimos pasando a toda velocidad, parejas paseando en la tranquilidad del bosque,…

Una sensación magnífica que no te puedes perder, solo por pereza. Recordando aquel anuncio de Nike.

“Si corro con 40º a la sombra, dicen que estoy loco. Si corro cuando está lloviendo, dicen que estoy loco. Si corro con la nieve por mis tobillos, dicen que estoy loco. Sin embargo….son ellos los que están encerrados.”

Lunes 10 de diciembre.
Volviendo a les Paccots

El otro día, siendo el primer día de travesía, apenas pude hacer 400 metros de desnivel, así que para comenzar bien la semana, hay que volver a les Paccots. Como ya me conozco el camino, llego directamente a la estación, y me propongo subir el repecho del otro día, bajar hasta un collado cercano, que divide la estación en dos, y remontar la otra parte de la estación, más chupado que el hueso de un melocotón.
     
Me pongo guapa, me maquillo, afilo los tacones, utilizo el hilo dental como tanga, me pongo relleno en los pechos, en el paquete…ya estoy listo para salir; y parece que la climatología también se ha preparado para hoy, aunque al principio solo hace un frío que congela el alma, comienzan a caer algunos copos de nieve, aunque nada importante para los super-cutreventureros. Sigo subiendo, y alcanzo la primera cima, donde puedo llegar a ver un bosque con los árboles bastante separados entre si, peeeeerfecto para esquiar por allí. Le doy las gracias a los reyes magos guiñándoles un ojo, ellos me disparan con el dedo pulgar y el índice, ¡Yeah!.

Bajada brutal con la nieve muy suelta y auténtico polvo. Enfundo las pieles de boca, y vamos a por la segunda cima. Esta cuesta un poquito más, ya que está más expuesta, el clima comienza a empeorar, el viento se levanta furioso y consigue espantar a los pequeños copos de nieve que dormían tranquilamente en las nubes. No desfallezco, hay que llegar hasta arriba, la nieve esta un poco dura, ya que el viento se ha llevado todo el polvo, no importa, me meto por una pequeña vaguada resguardada del viento donde hay más nieve y termino llegando hasta el final; pero no hay otra que retirarse y bajar. 

Entre que me cambio los guantes, me abrocho, quito las pieles de foca y cambio las fijaciones, el tiempo se relaja un momento, y hasta parece que sale algún rayo de sol. Tras la primera bajada con la nieve algo dura, llega el resto de la bajada. Me paro, busco la canción de “young Blood” en el reproductor de música, me “engorilo” y tira para abajo en una de las mejore bajadas de mi vida….brutal. 

Nada más llegar abajo de la estación, parece que a propósito, vuelve a empeorar el tiempo; de nuevo, muchas gracias reyes magos, sois los mejores!
Recogemos los bártulos y para casa, a meternos un buen plato de pasta para recuperar fuerzas, volveremos otro día para acabar la estación.
Viernes 15 de Diciembre.
Como lo prometido es deuda, y el que avisa no es traidor, es avisador, que no quede por nosotros, y que no se diga que del dicho al hecho hay un trecho. Aunque parece ser que al que madruga ningún dios le ayuda, madrugo, me preparo y vooooolvemos a Les Paccots, esta vez si, a terminar lo que empecé. 
Repetimos el ritual de todos los días, y comenzamos la ascensión. Me encuentro fráncamente bien, parece ser que el entrenamiento funciona, y lo que me costó 2 horas el lunes, hoy en menos de 1,30 lo tengo terminado, así que con tiempo suficiente y un buen día, pasamos a la tercera y última parte de la estación, mucho más suave y corta, pero entretenida y bonita al fin y al cabo, ya que las vistas dan hacia  otro pequeño valle. 
Sin problema, aunque durante apenas unos segundos creo que estoy perdido, en seguida me situo, acabo la subida, y de nuevo, bajada espectacular, menuda diferencia de nieve de los Alpes a los Pirineos. En total hoy han sido 900 metros de desnivel, que para ser el 3er día, no está bien, pero oye, tampoco esta mal, el año que viene empezaremos a recorrer “Les portes du solei” que solo son 650km de pistas, así que calculo…. un par de días.
Y atentos todo el mundo, porque este año, Cutreventura Team viene con sorpresa de fin de año….no te la pierdas!!!

Capítulo 4