Hoy en día, en este mundo hipercomunicado, viajar está muy normalizado en nuestra sociedad. Muchas veces resulta más fácil y barato coger un avión para viajar a miles de kilómetros que acercarte a uno de los pequeños y deshabitados pueblos de la vecina provincia de Teruel, pero, tal y como dice uno de nuestros referentes, el Biciclown, la bicicleta te permite viajar a la velocidad de las mariposas.

¿Por qué Escocia?

Está claro, Escocia es uno de los lugares más idílicos para los viajeros que aman la naturaleza, paisajes sobrecogedores, sensación de soledad, acampada libre, grandes espacios naturales… Vamos, que cualquier aventurero que se precie, soñaría, al menos con visitarlo una vez en su vida.

Pero, ¿es realmente un buen lugar para iniciarse en el cicloturismo? La respuesta solo tú puedes darla pero, desde mi experiencia, diría que no. Lo agreste de la región, las largas distancias entre pequeños pueblos, que algunas veces no tienen ni supermercado, ya que se trata de pequeñas casas de campo o de pescadores, el duro clima que azota las Highlands, viento, lluvia, los desniveles de las carreteras que no se molestan en trazar “zetas”, sino que diseñan una recta para ascender una colina, creando porcentajes de rampas que harían soñar a los ciclistas escaladores profesionales, hacen que la zona norte de Escocia, sea un lugar maravilloso para que aventureros con cierta experiencia cargada en sus alforjas vivan aventuras épicas en escenarios de ensueño.

Cicloturismo en Highlands, Escocia

Cicloturismo en Highlands, Escocia

La ruta

Nuestra idea original era recorrer la North Coast 500, pero una vez allí, nos dimos cuenta de la realidad. Habíamos preparado una ruta que se nos escapaba de tiempo, distancia y, sobre todo, de desniveles; ninguno de los dos nos habíamos preparado para esto. Aunque es verdad que, en rutas más largas, realmente no necesitas preparación física, puesto que es el propio viaje el que se encarga de ofrecértela, cuando realizas un viaje con un tiempo tan limitado, has de llegar preparado para mantenerte dentro del plan previsto.

Así que decidimos hacer lo que mejor sabemos hacer: improvisar.

Una vez llegamos a Inverness, la última gran ciudad del norte de Escocia, valoramos nuestras posibilidades y decidimos llegar hasta Ullapool en furgoneta, aparcarla allí por unos días, y lanzarnos hacia lo desconocido por una península cercana.Y fue un acierto rotundo, ya que nos permitió hacernos una idea de todo lo que deparaba la región. En tan solo 300 km pudimos disfrutar de pequeños fiordos, acantilados, llanuras, pueblos con encanto especial, bosques, ríos salvajes, playas… Y es que las Highlands enamoran.

Pero esto son solo palabras y fotografías, ¿a qué estás esperando para comprobarlo tú mismo?

Si te interesa más sobre el cicloturismo, tienes más aventuras e información en nuestra sección de Frutas.