Justo después de un año, la sección del Club Alpino Universitario vuelve a Margalef, preparada para realizar las mejores ascensiones, siguiendo con el buen ambiente, el humor y la parodia que nos caracteriza.

En tierra hostil

Tras las noticias, las hostilidades y la locura que se está desatando en Cataluña, el CAU armado de valor, coraje y poco conocimiento se adentra en tierras de nuestros vecinos, para disfrutar una vez más del Montsant, con sus espectaculares valles, sus increíbles vistas y sus indudablemente, infames vías (pero algunas siguen siendo Regalef)

No contentos con todo esto, llegamos al pueblo de Margalef cargados con comentarios sarcásticos, satíricos y provocadores a cerca de la independencia y el proceso, lo que nos ocasiona alguna mirada furtiva por parte de nuestros compañeros escaladores, cargadas de odio, apatía, o más bien, incomprensión ante tan inútiles comentarios como “Yo sol se hablá Catañol” o “Cuidado, no estamos en espacio Shengen” (Nota, el cutreventura, no se hace responsable de los comentarios estúpidos que puedan realizar los componentes del grupo, que pueden ser muchos y muy burros)(los componentes y los comentarios, ambos)

El primer día apuramos al máximo, utilizando las últimas luces del día para descender al albergue, donde unas buenas papas y unas cervezas, comentando los mejores lances y los mejores fallos de la sesión, hacen, de nuevo, que se vaya formando grupo y amistad; ampliando este círculo a nuevas incorporaciones, tras el éxito rotundo del curso de escalada, impartido por nuestros maravillosos monitores.

(Espacio que no ha pasado la censura deportiva, debido a su alto contenido en alcohol y chorradas varias, muy estúpidas)

Al día siguiente, madrugando y desayunando como campeones, y mientras saldamos nuestras deudas con el albergue, la niebla con la que amanece el pueblo, se queda estancada en éste, pero en la zona alta de las vías, dejando la niebla a nuestros pies, un sol radiante luce sobre nuestras cabezas, propiciándonos un día espectacular, en el que la ropa sobra, y nos dedicamos a escalar en camiseta corta, pantalones cortos, gafas de sol y cremita solar, al más puro estilo veraniego.

Finalmente, exhaustos, pero muy orgullosos y satisfechos de nuestro trabajo, nos vamos a tomar la última ración de papas y albóndigas con sepia junto, como no, con la correspondiente cervecita. Aunque al volver hacia ZGZ la niebla densa que rodea la zona, apenas nos deja avanzar, en cuanto llegamos a Lérida, se abre, mostrándonos el camino directo a casa.

Genial finde de escalada, y enfilados hacia el invierno!!!!