Por fin, después de casi 10 meses desde nuestra última aventura cabalgando nuestras bicicletas, he realizado un recorrido de una semana por la preciosa isla de Mallorca, aprovechando unos días de fiestas locales y provinciales. Pero esto no ha sido solo un viaje, sino que podemos considerarlo como un período de reflexión, una confirmación de pasiones y, sobre todo, un salvavidas anímico. ¿Quieres saber por qué? ¡Sigue leyendo!

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Planteamiento de la aventura

Tras comprobar cómo se juntaban unos días de fiesta local, junto con otros días de semana blanca, me di cuenta de que tenía casi 10 días de vacaciones en febrero, una fecha poco común, por lo que encontrar algún compañero para realizar una escapada se presentaba una tarea difícil. Así que tomé una decisión: irme solo de viaje. La verdad es que tenía un poco de miedo y estaba algo inseguro, puesto que nunca me había marchado de viaje en solitario. ¿Sería capaz de aguantar una semana? ¿No sería muy aburrido? ¿Me cansaría de pedalear?

Dándole vueltas a todas estas preguntas, llegué a la conclusión de que tenía que hacerlo, para comprobar si realmente me gusta viajar en bicicleta y si podría llegar a hacerlo por más tiempo.
Otro problema que se presentaba era el clima, ya que febrero suele ser uno de los meses más fríos del año, así que tenía dos opciones: o realizar un viaje a algún lugar más cercano al ecuador, como por ejemplo Marruecos, Islas Canarias…, lo que suponía aumentar el gasto de transporte, para solo una semana; o las Islas Baleares, llegando a ellas en ferry, con lo que la parte económica destinada al viaje se reducía considerablemente. Así que decido, por tiempo, extensión de terreno y facilidades, que Mallorca sería el lugar elegido.

Olas rompiendo en las costas Mallorquinas

Olas rompiendo en las costas Mallorquinas

Comienzo del viaje

Primero debía desplazarme hasta Barcelona, donde cogería el ferry, y el tren sería la opción más rápida. Logré obtener uno de esos billetes místicos que Renfe denomina “económicos” y por solo 40€ tenía billete de ida y vuelta a Barcelona en Ave. Además, no tendría que pagar más por llevar mi bicicleta; un plan ideal. Para corroborar que no tendría ningún problema con la bicicleta, comienzo a mirar foros de ciclistas y… Efectivamente, muchísima gente con problemas en el tren por sus bicicletas. El miedo a no llegar a tiempo para coger el ferry comenzaba a hacer mella en mi cabeza. Afortunadamente, parece que la mentalidad de nuestro país con respecto a la bicicleta está comenzando a cambiar paulatinamente, y no tuve ningún tipo de problema mientras viajaba en el tren. ¡Perfecto!

Preparado para la aventura que me espera

Preparado para la aventura que me espera

Mallorca

Pasando toda la noche montado en el ferry, y con el ruido de los motores retumbando en mi cabeza incombustiblemente, llegamos a la isla a la vez que lo hacen los primero rayos de sol. Tras desembarcar y realizar los últimos ajustes a la bicicleta y al porta-equipajes, comienza lo que esperaba que fuera una gran aventura… ¡y vaya si lo fue! ¿Quieres saber más de mi viaje por Mallorca? Pues no te pierdas los vídeos en los que, aparte de explicar todo lo que me pasó, te lo muestro con imágenes 🙂 Además, van a llegar más entradas donde cuento con más detalle las aventuras que viví durante este viaje. ¡Pronto saldrán del horno! 😀 ¡No te las pierdas!