Lizara

Es esquí de la grulla

Enfundamos los trastos en la furgo, y partimos rumbo al refugio de Lizara con bastante calma. Justo antes de llegar, una fina capa de nieve, nos impide el paso, a nosotros, y a un repartidor de fruta (un figura como veremos más adelante) ya estábamos entristecidos, pensando en otro plan cuando de repente ¡¡¡la quitanieves!!! Toooma ya, nos quedamos detrás de ella, y comenzamos a subir hasta que nos cruzamos con un autobús de niños franceses que no podía pasar, así que dejamos trabajar a la quitanieves.

Feel like a sir

Mientras nuestro amigo el frutero, en un ataque de locura, mete el camión en más de 50 cm de nieve, y luego, claro, no puede sacarla, así que empieza a acelerar como un loco. Le prestan una pala los chavales del albergue, se pone a palear la nieve, y de nuevo, brruuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuun acelerón.
Al final, nos vemos en la obligación moral de empujarle el furgón, aunque el canalla no nos da ni unas mandarinas como premio.

Llegados al refu, nos calzamos las botas, y nos vamos a dar una paseico. Llegamos hasta la última pala del Bisaurín, pero por el aire, el horario,  las nubes, y el comienzo de la nieve, decidimos darnos la vuelta y bajar a comer al refugio.
Después de unas bajadas impresionantes con una nieve muy muy buena, llegamos al refugio muy satisfechos con la excursión que hemos realizado teniendo en cuenta todos los problemas del día.

Tras practicar un ratillo francés con los profes y los niños, cenamos y a dormir. Desgraciadamente los niños franceses tenían fiesta de fin de semana blanca, y se dedicaron a practicar marchas militares, probar los carros de fuego y los misiles tierra-refugio.

Bajadóóóóóóóóón

Tras una noche movidita (aunque estábamos tan cansados, que ni nos enteramos de la ruidera de los franceses) madrugamos , más o menos, calzamos los esquís, y nos disponemos a enfrentarnos a un día maravilloso, soleado y sin apenas aire.

Comenzamos la excursión muy motivados, aunque al entrar en un pequeño valle, vemos que no hay absolutamente nada de nieve, así que esquís a la espalda y a patear.Llegamos a la plana Mistresa, donde nos calzamos los esquís y tiramos para arriba.
Llegados a un collado nos damos cuenta de que no merece la pena hacer ningún pico, porque los más altos están pelados de nieve, así que vamos hacia una pala que hemos visto por ahí, pero la subida está chunga, así que nos calzamos los crampones y el piolet.

Una vez en la cima, nos lo tomamos con mucha calma, ya que no hace viento, hace sol y se está genial. Tomamos un trago de agua, nos abrigamos, solo un poco, y nos tiramos por una pala de 50% de inclinación con una nieve polvo brutal, y tras hacer unas bajadas semi-orgásmicas, decidimos pararnos en la plana para recrearnos con las fotografías que hemos ¡¡¡¡¡¡¡¡¡CRACK!!!!!! PLASH!!!!!!!   AAAGGGGGGHHH!!!!!!! se ha roto el hielo del caudal congelado, y me he caído en el agua.
Desastre total, botas chipiadas, pantalón, calcetines, todo mojado!!!! Menos mal que hace sol, y es muy difícil pasar frío, pero de todas formas, es muy molesto estar 2 horas más, totalmente mojado, jajajaj.

Al llegar al refu, me seco, nos cambiamos, enfundamos todos los bártulos en la furgoneta, y nos volvemos para zaragoza.







Descansar…. no a Escalar



El sábado por la mañana, destrozado de las dos excursiones de trave, y con la idea de descansar, va Ventura, todavía pedo d la fiesta de anoche, y me viene a dar por culo, para convencerme de ir a escalar, tocándome las narices y no para hasta que me visto y nos vamos a escalar.

Nuevo lugar Foz de Zafranés, un lugar escondido, con un cierto encanto, y unas vías muy chulas , que continúan equipando y reequipando.
Llegamos, nos enfundamos los arneses, nos alejamos de unos chavales que están limpiando una vía, lanzando piedras de unos 50 kg desde la cabecera de la vía… madre…. que miedo….

Casi no nos acordamos ni de cómo se escalaba, pero aún así, nos fundimos 3 vías, super chulas, aunque Venturini, con el gran resacón, no puede subir la última vía, porque no encuentra ningún rincón en mitad de la pared para echarse a dormir la mona, jajajaj.

Un sitio muy chulo, unas vías muy bonitas, y además, cerca de Zaragoza, así que lo apuntamos para volver cualquier día tonto que tengamos.

Trave por Lizara + escalada sospresa