De nuevo volvemos a las montañas, esta vez, como no tengo compañía solo puedo irme de turismo por un GR, aunque promete bastante, pues las fotografías parecen muy chulas.

Aprovecho mi día de fiesta, madrugo, me preparo todo, y quedo con Berta, que hace días que no se mueve y necesita algo de ejercicio. Una vez llegado al parque natural, me cruzo con un montón de coches, domingueros que van a comer a los pueblos cercanos. Las vistas parecen impresionantes, son como 4 montañas en medio de la nada, totalmente verdes que forman una especie de hoya, la verdad es que muy chulo.

Llegado al pueblo de Montseny, aparco a Berta, y con todo preparado tiro millas. Los primeros kilómetros son una delicia, corriendo por bosque, con cuestas muy poco pronunciadas y el camino muy bien marcado, aunque entre pitos y flautas, me meto 800m de desnivel y unos 8 kilómetros. A partir de aquí la cosa se complica, en cosa de 4 km tengo que llegar hasta los 1900 m de altitud, con lo que el camino se convierte en una barranquera empinada, así que toca andar deprisa y mantener las pulsaciones bastante altas.

Al llegar al primer pico, el Col des Hommes, diviso a lo lejos un forma muy chula, como de agujas, y que luego me entero que se llama, el pico de las agujas, jo jo, soy un genio.

Una subida muy chula, muy poco técnica y que nos ofrece unas vistas impresionantes.

Para descender, tomo un camino poco frecuentado por un bosque, en el que hay que ir bajando lo menos 5 km de lado, algo más técnico pero muy divertido, así que me pongo en el MP3 las primeras clases de Ruso, y oye, pues si que funciona esto de aprender idiomas corriendo. Sa haraso. 🙂

Los últimos kilómetros, se hacen un poco más pesados, las pistas son muy monótonas y están muy secas, cosa muy rara, que que esta zona es conocida por tener una planta embotelladora de agua; y un poco más adelante, me doy cuenta de que es lo que pasa… debe haber un complejo de tuberías subterráneas que recogen toda el agua de la zona y lo llevan a la planta embotelladora, otra vez, la mano del hombre, cargándose la naturaleza.

Finalmente llego a Berta con muy buenas sensaciones, unos 25 km y 1800 metros de desnivel, el objetivo de la maratón de las Tucas, no es tan descabellado.