En esta entrada es un poco diferente respecto a las anteriores. Todos las entradas hasta la de hoy estaban escritas desde un punto de vista conjunto, de los dos. Aunque siempre había un autor principal, Irene o Israel, las experiencias, las opiniones y las sensaciones descritas eran de los dos. Pero, este nuevo post lo ha escrito Israel, única y exclusivamente desde su propio punto de vista. La razón de este cambio es porque, como has podido ver en el título, la entrada va sobre las impresiones de una persona que viaja por Japón por primera vez. Y como en el caso de Irene no era ni la primera ni la segunda, hemos decidido que, por esta vez, Israel iba a ser el único autor del post. Si quieres conocer más sobre nuestro viaje a Japón, no dejes de leer el resto de post. Y si quieres acceder a contenido exclusivo, suscríbete a nuestra newsleter. 

 

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Spain is different. Es la consigna con la que algunos hemos crecido desde muy pequeñitos. Un mensaje que, por tierra, mar y aire, e incluso por la televisión, fue mandado a todos los habitantes de nuestro país. Y en efecto, España es diferente, pero no más que cualquier otro país de nuestro planeta. Y es que, cada país, cada cultura o cada etnia tiene sus singularidades y peculiaridades, de las cuales todos deberíamos sentirnos orgullosos, puesto que la diversidad cultural es la verdadera riqueza del ser humano.

Pero, el caso que hoy nos ocupa es Japón y sus características más significativas que, tras más de 40 días recorriéndolo, han quedado grabadas en mi retina. Cuando llegas a un sitio por primera vez, es inevitable fijarte en lo que destaca, en lo diferente, en lo que no hay en el lugar donde vives. Estas diferencias con respecto a lo que estamos acostumbrados en España se convierten, entre otros aspectos, en razones para visitar el país nipón. 

1. La comida

La comida es, sin duda, un elemento clave en este país. Y vamos a dejar a un lado el famoso y omnipresente “sushi”, el cual tan solo comimos en 2 ocasiones a lo largo de estos 40 días. Algunos pensaréis que España no tiene nada que envidiar en cuanto a la calidad de los alimentos. Y en parte tenéis razón, pero solo en parte.

No es casualidad que los dos países más longevos del mundo sean… ¡Efectivamente, acertaste! Japón y España. Aunque no podemos dormirnos en los laureles, si nuestra generación pretende mantener dicha longevidad, y es que en los últimos años, España se encuentra a la cabeza en cuanto al porcentaje de obesidad infantil, ¡por delante de los EEUU!
En cambio, Japón, continúa con uno de los índices más bajos de obesidad del planeta, y no es solo gracias a la alta calidad de la comida, aparte de estar riquísima, sino a la cultura que la rodea, existen muchos programas en la televisión que se encargan de buscar los mejores restaurantes de la ciudad, y sobre todo, de formar a los ciudadanos en hábitos saludables nutricionales.

No tendrás ningún problema en elegir un restaurante a la hora de comer, puesto que tienes la certeza de que elijas el que elijas, te vas a encontrar con comida sana, rica, y bien elaborada. Siempre y cuando no elijas cadenas de “comida rápida” claro. 

Comida típica en Japón

Comida típica en Japón

2. La seguridad y el civismo

Si hay algo que llama la atención, y en especial a un español, es la seguridad que impera en todo este país. Y no estoy diciendo que no exista la criminalidad que, por supuesto y como en todos los lugares, la hay. Sin embargo, se aprecia cómo la presencia policial es casi nula, en una sociedad que parece autorregularse por sí misma. En muchas ocasiones vimos gente llevando los bolsos completamente abiertos, con los monederos o las carteras haciendo equilibrios para no volar hasta el suelo, o candados de bicicletas que parecerían un chiste en nuestro país.

Y en relación con el tema de la seguridad os vamos a contar una anécdota que nos ocurrió en el viaje. Estábamos haciendo una pequeña excursión y, en un momento de despiste, Irene se dejó su cámara réflex colgada de una valla. Tras una hora de ascensión, nos dimos cuenta de su ausencia: ¡¡¡No!!! ¡¡¡Mi cámara!!! Pero estábamos en Japón, así que no perdimos la esperanza. Tras descender la pequeña montaña, la cámara no estaba en la valla donde nos la habíamos olvidado. No importa, seguimos con esperanza. Nos dirigimos a la comisaría de policía más cercana y… ¡voilà! La cámara en perfecto estado.

Días después, Israel vio cómo se le caían unos “airpods” a un joven, los recogió y lo persiguió con la bicicleta para entregarle los cascos. O, en la misma semana, encontramos una pulsera “xiaomi miband3” nuevecita mientras subíamos otro monte, y fuimos vigilando a todo el mundo que pasaba en la dirección opuesta, buscando a alguien que llevara una pulsera sin el elemento central. Por supuesto, la pulsera fue entregada a su dueño. ¿Os acordáis de la película “Cadena de Favores”? 😉

Es esta seguridad la que te permite investigar cualquier lugar que desees en Japón. No existen barrios prohibidos o calles que mejor deberías evitar, y tienes libertad total para perderte, algo que tanto nos gusta a nosotros 😀

3. La ruptura de mitos

Puede ser una simple casualidad, (la casualidad), Japón y España, son dos países conocidos mundialmente por sus tópicos: paella, flamenco, toros y siesta. Sushi, manga, samuráis y tecnología.

Supongo que estarás de acuerdo conmigo en que España es mucho más que esas cuatro palabras, al igual que Japón es mucho más que los tópicos a los que se enfrenta.
Así que ni el sushi es tan importante en la gastronomía japonesa.
Ni es un país tan avanzado tecnológicamente, 
hoy en día con la globalización, hay pocas diferencias entre los  países “desarrollados”.
Ni  eres un “friki” por leer tebeos, o mangas, ya que están muy normalizados socialmente, existiendo muchos tipos de historias para un público más amplio.
Y tampoco vi muchos samuráis por la calle. Aunque si que había un parque temático de ninjas, que me quedé con las ganas de visitar. Irene si fue de pequeña, ya éste que forma parte de la educación básica de todos los niños de Japón. XD

Trajes típicos en Kyoto

Trajes típicos en Kyoto

4. El silencio

El silencio y la paz que se respira es brutal. Aun cuando estás rodeado de cientos de personas, en el metro, en la calle, en los restaurantes o en cualquier sitio público, reina el silencio. Y ese silencio aporta tranquilidad, relajación, incluso cuando ves a un grupo de gente correr para coger el tren que está a punto de partir, como lo hacen en silencio, no generan estrés, señor y dios de las grandes ciudades.

Exactamente lo mismico que en España.

5. La naturaleza

España, aunque tiene sus grandes zonas naturales, y sus parques nacionales, desde el cielo ¿De que color ser ve? Correcto, más tirando al marrón, ya sea por los secarrales, los desiertos o las zonas de cultivo.
¿Tienes la imagen de Japón de una metrópolis enorme que abarca todo el territorio isleño? Pues nada más lejos de la realidad. Y es que el 70% de la superficie nipona son bosques. No hace falta decir que todos los amantes de la naturaleza disfrutarán de lo lindo recorriendo sus sendas, caminos y travesías; a veces incluso, tan excesivamente marcados, que pueden causar confusión. 

Bosque de bambú en Japón.

Bosque de bambú en Japón.

Éstas son algunas de las impresiones más destacables que me llevo de nuestro viaje por Japón. Por supuesto, que hemos visto y vivido muchas caras del país, pero sería muy difícil explicarlas en un post, lo mejor, sin duda, es viajar y vivirlas por ti mismo, ¿A qué estás esperando?

 

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